miércoles, 3 de abril de 2013

RECUPERANDO MI VIRTUD


24.3.12

Desde que estaba en la carrera, dejé que mi pareja participara en ella, estábamos juntos en todo lo que se trabajara en equipo, dejé que opinara en el curso de mi profesión.

Cuando hice el postgrado, pensé que debía estudiar algo diferente a él, puesto que los disgustos los llevábamos a lo profesional, estudié Ortodoncia, aparte que es la parte artística de la Odontología, Me gustó no tenerlo a el en el transcurso de mi preparación, fuí yo la única involucrada, ¡Lo disfruté tanto!

Volvimos a nuestra ciudad y empezamos a ejercer la carrera, cada uno en su especialidad, siempre fuimos ascendiendo en ella, al punto que pudimos poner sucursal de nuestra clínica, como él no podía intervenir en mis tratamientos, solo participábamos en la administración, ¡Eran unas guerras campales! Mis opiniones tenían que ser con un pleito de divorcio antes de que lograra su atención, luego venía con la idea, mi amigo fulanito me aconsejó esto, lo voy a hacer, era una idea que yo había tratado de darle, pero a mi no me escuchaba. 

En aras de no pelear tanto, decidí dejar la administración de las clínicas, me dediqué a mis hijos y mi consulta, pero su necesidad de control llegó hasta creer que el podía  opinar de mis tratamientos, me cambiaba los planes de trabajo con mis pacientes con ideas que dificultaban el resultado, las discusiones ya eran todo el tiempo. 

Al dejar mi trabajo, decidí dejar mi profesión, ya que en todo estaba su presencia demeritando, desacreditándo, cuando por 20 años traté un sinfín de pacientes con excelentes resultados, pero los recuerdos desagradables le ganaron a los positivos.

He estado trabajando en mi recuperación, en el aspecto emocional, el maltrato físico y psicológico, pero nada lograba sanar mi área profesional, hasta que hice un inventario de mi vida, este inventario, real, honesto, claro de mis defectos y mis virtudes, me hizo recordar que sanar a las personas es una virtud que Dios me puso en mi mente y mis manos. Que nadie tiene el derecho de quitarme, porque es una virtud útil para mi y mis semejantes.

He decidido que la ortodoncia debe de seguir en mi vida, ¿Quién dice que ya que la frustración dejó de estar cerca de mi, lo hago aún mejor?

 Solo que no me quiere devolver mis diplomas ni mis títulos, voy a esperar a que el tiempo me diga cuando.

Como él me dijo un día, cuando le pedí el resultado de tantos años de trabajo, “Con tu dinero vivimos, el mío lo guardé“ Quién quite y vuelvo a juntar lo que él me robó.

1 comentario:

  1. Dios mio hermana, cuanto has trabajado tu interior, simplemente reconocerlo implica un dolor enorme, pero eres una gran doctora, Dios te dio ese don para ponerlo al servicio de sus hijos, y aparte te van a pagar!!! que dicha eres una artista de la ortodoncia y gran doctora, te amo....anabel

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    BLANCA24 de marzo de 2012 22:23
    Tu lo vives conmigo.....cada paso van ustedes ayudándome para poder alcanzar mi paz tan deseada....

    Gracias por estar en mi vida

    Blanca Roa

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    BLANCA24 de marzo de 2012 22:35
    Araceli Roa Es una excelente contribución a la desesperanza de muchas mujeres, muy atinados los compartimentos!!!!!! Yeahhhhh

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    BLANCA26 de marzo de 2012 19:36
    Y aparte anda buscando que si gano dinero de algo porque no quiere pagar los alimentos de Patito.......le dije que si quiere lo pongo tmb a trabajar y lo mantenemos......

    que cosas!

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